Fueron jóvenes panameños y norteamericanos llamados "zonians", los que dieron comienzo a los incidentes sangrientos del nueve de enero del año sesenta y cuatro. De los panameños, grupos de estudiantes del glorioso Nido de Aguilas (Instituto Nacional), quisieron hacer cumplir el nuevo tratado y mostrar la soberanía en la Zona.
Y en la escuela secundaria zoneíta, los jovencitos y algunos padres se opusieron violentamente a esto.
Hay que aceptar que aunque los Estados Unidos mantuvo una relación del poderoso contra el débil en lo del Canal, realmente no ha habido aquí un odio hacia los gringos.
En términos generales el panameño no odia. Con los norteamericanos mantuvo el pueblo una actitud amistosa durante muchos años.
Los comunistas (ñángaras) criollos casi nunca pudieron promover manifestaciones contra "el imperialismo yanki en el Canal".
Fueron jóvenes de clase media universitaria, los que "sembraron banderas en la Zona", y lucharon con efectividad por nuestra soberanía canalera. (Muchos de ellos formaron luego el Partido Demócrata Cristiano).
Pero el panameño común siempre estuvo muy sensible a eso de que la Zona Canalera era territorio panameño.
Por eso ante el ultraje que sufrió la bandera panameña de parte de los zoneítas, se lanzaron con piedras contra los fusiles militares del ejército más poderoso del mundo.
En algunos barrios de las afueras se destrozaron autos de gringos que vivían cerca.
A mujeres que iban a la Zona a divertirse se les cortó el cabello y se les llamó "rabi-coloradas".
Un panameño fulo y de ojos claros (de Los Santos) fue golpeado porque lo confundieron con un gringo.
Al lado de estos hechos, hubo familias panameñas que protegieron a vecinos gringos.
Recuerdo que un soldado de Estados Unidos recién llegado a Panamá, me expresó su asombro por el hecho que el ejército disparara contra los civiles.
"El ejército está para pelear guerras y no contra un pueblo", le entendí mientras buscaba la manera de irse a la Zona.
Hubo muestras de heroísmo por parte de muchos panameños. Tal vez las futuras generaciones no supieron honrar a esos héroes.
La actitud valiente del presidente Chiari al romper relaciones con Estados Unidos, evitó un caos mayor en Panamá.
Ahora no hay esos privilegios de los que vivían en la zona y que se llamaban "zonians". Ya se fueron los gringos. Los panameños podemos conmemorar en una justa proporción ¡aquellos sangrientos sucesos que nunca debieron darse!