Se inicia el 206. Cada comienzo de año se presenta la oportunidad para establecer metas personales y como nación. Es el momento de reevaluar lo que hemos hecho hasta ahora y pensar que siempre hay la esperanza de que las cosas mejoren.
Como país, los panameños pronto nos veremos inmersos en un debate sobre la ampliación del Canal de Panamá, lo que representará el mayor proyecto que registra la historia de la nación. Los planes iniciales es que los usuarios paguen una sobretasa en el renglón de peajes para financiar la ampliación.
De igual forma viene el proyecto de la modernización del transporte por un sistema que reemplace a los llamados "diablos rojo". Ojalá que la transformación sea para bien y que al final de unos años no resulte como tantos proyectos que al final han resultado un fiasco y un golpe para el fisco, tal como los famosos autobuses CUTSA adquiridos en España.
El inicio de la construcción del segundo tramo de la autopista Panamá-Colón, también es otra obra prioritaria. El gobierno debe emplazar a PYCSA para que complete la carretera, de lo contrario debe rescindir el contrato y otorgar la concesión a otra compañía.
En lo económico aunque se pregone crecimiento de 6 por ciento, la realidad es que el común de los panameños no han sentido esos efectos. El desempleo y el trabajo informal campea. Para colmo de males la clases media y profesional será golpeada con los aumentos en la tarifa de electricidad y la aplicación de la cuota obrero-patronal a sus gastos de representación.
Pero a pesar de todos, esperamos interactuar en armonía en un ambiente donde reine la hermandad. Hay que ser más espirituales. El acercamiento a lo Divino nos brinda esa paz interna, que hace olvidar las penas y los problemas.