Ajustado a la tradición hispanoamericana el noble pueblo panameño recibe con gran júbilo el Año Nuevo 2007 y le otorga alegre bienvenida: con la esperanza de éste traiga paz entre los hombres de buena voluntad, salud, trabajo honrado, bienestar socioeconómico y político, justicia social que brille para todos, el respeto a los Derechos Humanos, se cumpla con la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, se acate la Carta de la Organización de los Estados Americanos y a la relativa de los Países del Tercer Mundo.
Reafirmamos nuestra fe en nuestro Dios Jehová, a fin de que Este le otorgue carácter, valentía y sabiduría a los panameños para que luchen con tesón, hermanados y libres de odios, contribuyan a erradicar el hambre, la miseria, la desocupación, la carestía de la vida, los tugurios donde habitan parte de las clases populares y donde el sol es aristocrático, se le brinde mejor educación, asistencia médica y se realice el milagro estatal de efectuar un aumento general de salarios, se modernice el transporte colectivo y se reestructure la Caja de Seguro Social y el Ministerio de Salud, por los motivos de todos conocidos.
Erradiquemos unidos los istmeños: la corrupción, las injusticias, la violencia delictiva y criminal, el peculado, la inmoralidad, la vulgaridad, la incultura, el ateísmo y la impunidad, males evidentes en nuestra democracia, donde no deben existir fueros ni privilegios que condena nuestra Carta Magna.
Hagamos sinceros votos porque nuestra Constitución Nacional, Código de Trabajo y los Códigos Judicial y Penal y demás leyes de elevado espíritu social y económico tengan vigencia y no sean violados.
Elevemos una oración a la Divina Providencia a fin de que nuestros gobernantes sean inteligentes, capaces, tengan visual de estadistas y tengan sensibilidad social.