Levantarse a las cinco de la madrugada y viajar todos los días en un bus repleto de pasajeros y comprar los insumos necesarios para implementar un negocio ambulante, es una tarea que requiere una disciplina y empuje digna de resaltar.
Uno de estos héroes anónimos vive en la ciudad de Panamá y se llama Miguel Del Rosario, es un hombre de mediana edad, que desde niño se caracterizó por ser laborioso.
"Mis padres me educaron en el amor al trabajo y aquí me encuentro ganándome el pan, para mantener a mi familia", dijo mientras atiende a sus clientes, algunos vestidos de blanco.
MENú A "PESO"
Su centro de operaciones comerciales se encuentra ubicado en las inmediaciones del Hospital Santo Tomás, donde ya es conocido por las enfermeras y los doctores que trabajan en este centro asistencial.
A diferencia de los restaurantes y kioscos donde se venden alimentos en esta zona, Del Rosario ofrece el menú más barato, y para el bolsillo de todos, a un peso el desayuno y el almuerzo, que consiste en una chicha de 10 onzas acompañado de una empanada de carne o de pollo, de acuerdo a las preferencias de los clientes eventuales. "Aquí vienen todos, les gusta porque los productos que ofrezco son buenos y económicos", aseguró, mientras mueve incansable las manos despachando chichas y empanadas.
CHICHA SOBRE RUEDAS
"En esta actividad tengo mucho tiempo que ya he perdido la cuenta, de cuántos años pase sobre ruedas, vendiendo chichas y empanadas", dijo en medio del ajetreo.
Según manifestó este pequeño comerciante, con lo que gana realizando este trabajo humilde, logró techo, educación y alimentación para sus hijos y esposa, quienes cuando pueden le ayudan.
Para este honrado panameño, el próximo año 2007 las cosas mejorarán en Panamá porque el país tiene planes para desarrollar obras de magnitud.