Enclavada en el centro de La Chorrera, rodeada de supermercados, edificios, almacenes y muy pocos residentes, la Carnicería y Abarrotería El Cocal, ha sobrevivido a los embates del desarrollo.
Y eso es como una bendición para las amas de casa, que ven en este rinconcito, una especie de paso obligado, en donde cada día hacen un alto, ya sea para tomarse una refrescante y saludable agua de pipa bien fría o para comprar algo al "menudeo".
Como dicen en el interior, al comprar una gallinita en vez de una caja o una botella de kerosene y no un galón.
Esta es la característica que hace diferente "El Cocal", con sus huevos de patio, el paquete de carbón, el aceite pavito, la aguja, la cabeza de ajo, el recao verde y la carne bien fresca en la carnicería de al lado, que también pertenece a la tiendita.
Tres décadas llEva, Crítica en Línea la familia Acevedo, sirviendo con buen trato a sus clientela, algunos de los cuales se han ganado la confianza, al extremo de ser merecedores de comprar "fiao", o sea a crédito.
"Yo compró aquí porque los precios son muy buenos y todo está bien fresco", comenta Jackelin Alveo, mientras compra unos hermosos chayotes, bajo la atención de Sergio, quien junto a su hermano atienden el negocio.
Aquí las cosas en cuestiones de precios no son tan rígidas como en otros lados, por ejemplo alguien llega y dice, dame un plátano y se lo venden sin ningún inconveniente.
De lunes a domingo, hasta las 12: 00 mediodía, los hermanos Acevedo están tras el mostrador atendiendo a sus clientes que los prefieren por la atención expedita que los libra de tener que hacer largas filas en un supermercado.