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CUARTILLAS
Pasado
Y me he quedado corto describiendo lo que sufrimos por culpa de la dictadura narco-militar panameña.
 
Milciades A. Ortiz Jr.
Colaborador
Parece que fuera ayer...", me comentó un profesional de la comunicación, cuando le dije que se habían cumplido diez años de la caída de la dictadura narco-militar en Panamá. Horas después, comentaba con alguien sobre que "hay que saber cuándo retirarse, para evitar situaciones negativas. Si Noriega hubiera aceptado las ofertas que hizo E.U., hoy disfrutaría sus millones en Europa, y no habrían muerto centenares de panameños por su culpa". Pero una dama me pidió que escribiera la "verdad de cómo se vivió en Panamá los últimos días de Noriega, porque hay gente que lo ha olvidado y la juventud no lo recuerda". Creo que hay que recordar y decir las verdades, para que no vuelva a repetirse en Panamá la horrible dictadura militar que duró veintiún años... Por suerte, la aparición de huesos en Tocumen (no importa a quién pertenezcan) caló en la conciencia nacional. Hizo evidente lo que algunos no querían aceptar: tanto Torrijos como Noriega causaron numerosas muertes a los panameños, por culpa de la dictadura. En veintiún años vivimos con miedo a decir lo que pensábamos, con temor a criticar medidas que se veían eran demagógicas... con terror a que la fuerza de los militares nos aplastara. Pero hay que advertir que ante ese temor se engrandecieron muchos panameños, quienes mantuvieron una oposición a la dictadura. Aquí se distinguieron movimientos de abogados, profesionales, educadores... y comunicadores sociales. Antes que se diera la famosa "apertura" democrática (veranillo democrático), impuesto por el presidente Cartera como condición para aprobar los Tratados (1977), ya existían programas radiales que criticaban las acciones del gobierno. Uno de estos paladines radiales es sin duda el Prof. Alberto Quiroz Guardia (Betito), quien siempre mantuvo una posición erguida en momentos en que muchos agachaban la espalda por miedo... o conveniencia. Las críticas radiales contra la dictadura tuvieron su clímax con la eliminación de licencias de radioperiodistas a Luis Pimentel, Miguel A. Bernal, Julio Ortega y... Milcíades A. Ortiz, (sí, quien esto escribe). Recuerdo que los cuatro, sin pertenecer a ningún partido político, y de ideas distintas, pudimos organizar mítines que reunieron hasta diez mil personas. Estos movimientos de masas del inicio de los años ochenta, nunca volvieron a repetirse hasta que surgió la Cruzada Civilista, a finales de esa década. Las manifestaciones eran reprimidas con violencia; mucha gente era enviada a Coiba o torturadas en cárceles, las Fuerzas de Defensa (hoy angelitos que no hicieron nada malo) disparaban perdigones, incluso a niños y lanzaban bombas lacrimógenas dentro de Iglesias. Los "sapos" del G2, Codepadis, Batallones de la Dignidad, estaban "cazando" civilistas. En las familias era frecuente que uno informara a la dictadura sobre sus parientes. Muchos taxistas eran "recolectores" de informes civilistas. Se cuenta de arrestos a gente imprudente, que habló demasiado en un taxi. Por meses los Bancos y periódicos estuvieron cerrados y la gente no usaba su dinero. Los cheques no podían cambiarse en los Bancos. Surgieron negocios (?) de cambio de cheques, donde Ud. tenía que dejar entre el siete a más del diez por ciento de su sueldo. Se pagaban tardes las quincenas. Estábamos a punto de convertirnos en una Cuba Comunista; escaseaba la comida. Hijos y hermanos se fueron al exterior, buscando dónde vivir, el desempleo era horroroso... los comercios cerraban por montones... Y me he quedado corto describiendo lo que sufrimos por culpa de la dictadura narco-militar panameña.
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