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EDITORIAL
Uso del Fondo Fiduciario
La propuesta del Ministerio de Economía y Finanzas para utilizar el Fondo Fiduciario, con el fin de comprar a descuentos nuestra propia deuda con la banca comercial refinanciada con bonos brady, debe ser objeto del más minucioso análisis de los especialistas, para adoptar la mejor solución para el país. Ese Fondo que tiene actualmente un saldo de 1,313 millones de balboas representa un ahorro del país, que no puede desaparecer por arte de magia. Los mejores cerebros del gobierno y otros panameños deben estudiar las mejores alternativas. La mayoría de esa deuda fue contraida por la dictadura militar durante un período en que el acceso al crédito era fácil y los bancos no imponían tantas condiciones como ahora. Como país responsable reconocemos esos compromisos, pero no resulta fácil desprenderse de un Fondo que ha sido alimentado con la venta de empresas públicas como el IRHE, INTEL, Casinos y las áreas revertidas, que constituían el patrimonio de la Nación, y por ende de todos. Reconocemos el esfuerzo creativo del Ministerio de Economía de presentar opciones en torno al tema, sin embargo, no es tan fácil que aceptemos la alternativa de desaparecer el Fondo Fiduciario para pagar deudas, con el beneficio de reducir ésta al mismo nivel de hace 16 años. Quién nos puede asegurar que al cabo de unos años no se repetirá la historia en espiral y el país vuelva en la carrera de endeudamiento que caracterizó los años setenta y ochenta, con el agravante de que el ahorro nacional que representa el Fondo Fiduciario, ya no estará con nosotros. Es cierto que cada año, se destina al menos el 20% del presupuesto para el servicio de la deuda y que poco queda para efectuar inversiones sociales, pero esa es la herencia que nos dejó el endeudamiento en que incurrieron los militares y sus civiles aliados. La propuesta de utilizar el Fondo está casada con otra para vender el 49% de las acciones del Estado en la telefónica Cables & Wireless, lo que bien podría aumentar a 2,000 millones de balboas el capital del primero. Sería adecuado buscar fórmulas para lograr mayores rendimiento a esos dineros, superior al que se percibe al estar colocados a plazo en bancos extranjeros. Uno de los asesores al banquero Alberto Vallarino comentó informalmente la posibilidad de que el Estado aporte algunos de esos millones para desarrollar junto a una empresa poderosa como la Boeing un proyecto de ensamblaje de aviones, que generaría empleo y a la vez generaría buenos dividendos. La alternativa que presentó Víctor Juliao ante la Asamblea Legislativa, tiene sus pro y sus contra. Lo importante será generar el debate para que al final se logre la mejor alternativa para Panamá y sus ciudadanos.
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PUNTO CRITICO |
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