Miles de peregrinos y habitantes de Belén, cristianos y musulmanes, recibieron en esta ciudad al Patriarca latino, Michel Sabah, a su entrada en la Plaza del Pesebre. La muchedumbre se concentró en la Plaza del Pesebre, junto la Basílica de la Natividad.
Sabah llegó procedente de Jerusalén acompañado por notables de la ciudad y de las localidades de Bet Sahur y Bet Yala, y tras cruzar el muro de hormigón acompañado de una veintena de coches.
Lo hizo a través de un portón especial por la tumba de la matriarca Raquel, que se abre únicamente tres veces al año, todas ellas en el período de la Navidad.
Allí, entre dos altos muros de hormigón, el patriarca hizo una breve pausa para hablar con los habitantes de Belén que le dieron la bienvenida y dijo a la prensa que "este debe ser un momento de esperanza y libertad".
"No debe haber muros entre israelíes y palestinos, los muros deben caer", manifestó el religioso, en línea con el mensaje de Navidad que pronunció hace unos días en el Patriarcado.
Bajo un cielo azul, la espera sólo era interrumpida por los tambores y gaitas de los cientos de adolescentes cristianos que llegaron a Belén de varios lugares de Cisjordania, y por los rezos del mediodía de una mezquita en la Plaza del Pesebre, que se escuchaban afuera por un altavoz en el minarete.
Aún así, los frailes de la Orden franciscana se mostraron más esperanzados que en años anteriores, en los que la Intifada de Al-Aksa mermó en gran medida el ambiente festivo durante la Navidad.
SOLEMNIDAD PAZ
El oficio, en varios idiomas y transmitido por la televisión palestina a todo el mundo, concluyó con el traslado de una imagen de Jesús, tallada por artesanos de Barcelona, a la Gruta de la Navidad.