Los funerales del fallecido presidente de Turkmenistán, Saparmurat Niyazov, se efectuaron ayer en la capital, Ashjabad, con la asistencia de los principales líderes de la región, y delegaciones de Rusia, EE.UU., China, Turquía e Irán.
La primera parte de la ceremonia fúnebre tuvo lugar en el Palacio Presidencial, donde se encontraba la capilla ardiente, a la que acudieron tanto los nuevos dirigentes turkmenos como los jefes de Estado y de Gobierno, y también ciudadanos de esa república.
Acompañaron al fallecido líder los dos hijos de Niyazov, Murad e Irina, residentes en Viena y Londres respectivamente, el presidente interino, Gurbangulí Berdimujammédov, y altos cargos del Gobierno y de las Fuerzas Armadas, informaron las agencias rusas.
Posteriormente, el cortejo fúnebre se desplazó hasta Kipchak, localidad natal de Niyazov, cuyos restos reposarán junto a los de sus padres y hermanos en el panteón familiar.
Este mausoleo se encuentra en el recinto de la mezquita conocida como "Espíritu de Turkmenbashí" (Espíritu del Padre de los Turkmenos), como Niyazov se hacía llamar.
En los 10 kilómetros que separan el Palacio Presidencial de la capital del mausoleo se formó una cadena humana para despedir al líder.
El duelo nacional por la muerte del dictador turkmeno se prolongará hasta el próximo 30 de diciembre.
Niyazov, que estuvo en el poder desde 1985, murió súbitamente en la madrugada del jueves a los 66 años de "insuficiencia cardíaca".
Presidente vitalicio desde 1999, Niyazov impuso hasta su muerte un culto a la personalidad similar al de Kim Jong-il en Corea del Norte.