El mundo celebra en esta fecha un acontecimiento histórico para la humanidad: el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios que llegó al mundo a proclamar la doctrina de amor y salvar al mundo del pecado.
Jesús nació, murió, resucitó y vive eternamente para interceder por todos los hombres y mujeres del mundo que pueden encontrar en él un camino hacia una nueva vida espiritual. La Navidad es más que una sencilla festividad anual. Es más que una diversión, que una reunión familiar, que estallar cohetes y comer y beber; es época de proclamar más nuestra fe en Dios.
Aunque Panamá enfrenta dificultades económicas, sociales y políticas, nos reconforta que hemos celebrado una Navidad en paz, algo que debemos agradecer al Señor que al menos no ha permitido acariciar nuestra democracia por muchos años.
La Navidad introduce en el hogar el cuadro sentimental representado por la sonrisa inocente de los niños, que sueñan con recibir un regalo, que les llega a la hora en que nació el Niño Jesús.
Para los cristianos, la Navidad representa el resurgimiento de la esperanza de salvación que trajo consigo Jesucristo. Lo importante de esta fecha es mantener Viva, Crítica en Línea la palabra de Jesús.
Desde hace 17 siglos, cuando la iglesia Romana determinó celebrar el 24 de diciembre la Nochebuena y al día siguiente la Navidad, el mundo entero festeja con alegría el nacimiento de Jesús. Navidad, en su sentido más estricto, es una conmemoración de ese momento mágico cuando Jesucristo, Dios hecho hombre, vino al mundo para dar vida eterna a todo hombre y a toda mujer que necesiten tener paz y seguridad, confianza y fe en Dios. Esta Navidad es precisamente para eso. ¿Ha nacido Cristo en nuestro corazón?