Comentaba una persona que su amigo lo había ofendido gravemente. Tiempo después reconoció su falta y le pidió perdón. Esa persona lo perdonó, pero no puede olvidar lo que le hizo.
En Panamá estos casos son muy comunes. Amigos de años que se quieren y dejan de quererse de la nada.
Las ofensas son inevitables en el trato mutuo entre seres humanos. Aunque no queramos ofender, a veces lo hacemos, mediante palabras o mediante gestos o mediante acciones. Santiago 3: 2 dice "Porque todos ofendemos muchas veces"
El amigo que cometió el error parece tener un buen concepto de lo que es el perdón y por eso ha reconocido su falta y pidió perdón. Esto habla bien de esa persona, pero del amigo ofendido no, porque no tiene muy claro lo que en realidad significa el perdón. Para clarificarlo es saludable citar el versículo que se encuentra en Efesios 4: 32 donde dice: "Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo"
Si Usted ha sido ofendido, perdone inmediatamente. Si Usted es el ofensor, reconozca su falta y pida perdón inmediatamente. No espere sentir el deseo para perdonar o para pedir perdón. Ese deseo puede ser que nunca se presente. Actúe por fe, sobre la base de lo que dice la Biblia. La Biblia dice que Usted debe perdonar. Pues haga eso. Perdone y punto.
Ponga atención a lo que dice Mateo 6: 14-15. "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas".
Estimado lector, si aún no puedes olvidar el daño que te hizo el amigo, refúgiate en lo alto y busca ayuda porque tu amigo ya expresó su arrepentimiento y está dispuesto a ser tu amigo por siempre.