Para colmos, en febrero de 2007 se espera la liberación del ex general Manuel Antonio Noriega, quien también tiene denuncias por violaciones a los derechos humanos.
Se ha indicado que Noriega puede encarar varios juicios en Panamá o que decida asilarse en México o República Dominicana.
Aunque el Gobierno panameño señaló que Arosemena no recibirá indulto, la sombra del regreso de Noriega bajo la figura de un perdón presidencial, o hasta una amnistía general a ex militares, no deja de rondar en los círculos políticos y las altas esferas.
Lo importante aquí es que nadie puede escapar a la justicia, por más que algunos intenten evadirla. Los abusos de poder y la utilización de fondos del Estado para intereses personales no debe quedar impune, por lo que los acusados de posibles desfalcos o crímenes deben enfrentar el largo brazo de la ley.
El sistema judicial panameño tiene ahora el deber de lavar su imagen al ponderar los casos pendientes como el del ex banquero Arosemena y el destino de ex dictador Noriega.
La impunidad y los malos ejemplos no deben ser el rumbo a seguir por las próximas generaciones.