Martes 22 de dic. de 1998

 









 

 


EDITORIAL
Balladares quiere tener mala memoria

El mandatario Ernesto Pérez Balladares con ligereza de lengua y divorcio histórico endilga al doctor Ricardo Arias Calderón la responsabilidad de haber solicitado la invasión norteamericana de 1989, materializada en los eventos del "Just Cause" que defenestró al unícrata Manuel Antonio Noriega y acabó con la preminencia y prepotencia de las Fuerzas de Defensa, acogotadoras del vivir ciudadano panameño.

El equívoco del máximo dirigente del perredismo actual le hace olvidar el papel de alfil eficiente, de acólito sumiso y aplaudidor, de los manejos dictatoriales del torrijismo, a cuyo alero medró y ascendió para convertirse en personaje de cúspide, hasta lograr el escalamiento presidencial que ahora ocupa.

Las labores ministeriales en las sensitivas tareas hacendarias del olvidadizo Pérez Balladares le permitieron acogotar al contribuyente istmeño con el cinco por ciento; asímismo participar en el jolgorio del endeudamiento que en danza irresponsble impusieron los castrenses, al amparo de los consejos glotones de sus asesores cercanos, entre los cuales destacó el Ministro Balladares.

Los veintiún años de calvario y tormento que soportó el país panameño, cuando las libertades fueron reducidas a expresiones líricas, a recuerdos copados por el abuso y el autoritarismo, que dejaron secuelas dolorosas, heridas sin cicatrizar, cuando desaparecieron al filo del crimen institucional panameños valiosos; donde se impuso el viento frío del acusatorio velado, mientras los personeros uniformados completaron negociados de cuantías faraónicas en impunidad y con complacencia de los amanuenses que los asistían en tales despropósitos. En eso, no estuvo el doctor Arias Calderón, y sí el flamante acusador perredista, quien debería explicar los orígenes y montos de su fortuna personal; su papel y manejo directivo en la fracasada candidatura de Carlos Duque Jaén; también aclarar los entendimientos cercanos al sátrapa Noriega, del cual reniega en el primer momento de su encarcelamiento, mostrando la veleidad aprovechadora de su carácter díscolo.

La invasión asienta en la culpa del regimen opresor, al cual sirvió con celo y eficiciencia Balladares, que dejó secuelas graves de criminalidad de estado como cuenta el libro "Nunca Más", el cual la mala memoria hoy olvida, pretendiendo así revivir la historia conocida.

 

 

 



 

AYER GRAFICO
Instalaciones del diario "El Mundo" que apoyó al candidato David Samudio A.


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, no me trazo metas


OPINIONES



 

 

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