EDITORIAL
Balladares quiere tener mala memoria
El mandatario Ernesto Pérez
Balladares con ligereza de lengua y divorcio histórico endilga al
doctor Ricardo Arias Calderón la responsabilidad de haber solicitado
la invasión norteamericana de 1989, materializada en los eventos
del "Just Cause" que defenestró al unícrata Manuel
Antonio Noriega y acabó con la preminencia y prepotencia de las Fuerzas
de Defensa, acogotadoras del vivir ciudadano panameño.
El equívoco del máximo dirigente del perredismo actual
le hace olvidar el papel de alfil eficiente, de acólito sumiso y
aplaudidor, de los manejos dictatoriales del torrijismo, a cuyo alero medró
y ascendió para convertirse en personaje de cúspide, hasta
lograr el escalamiento presidencial que ahora ocupa.
Las labores ministeriales en las sensitivas tareas hacendarias del olvidadizo
Pérez Balladares le permitieron acogotar al contribuyente istmeño
con el cinco por ciento; asímismo participar en el jolgorio del endeudamiento
que en danza irresponsble impusieron los castrenses, al amparo de los consejos
glotones de sus asesores cercanos, entre los cuales destacó el Ministro
Balladares.
Los veintiún años de calvario y tormento que soportó
el país panameño, cuando las libertades fueron reducidas a
expresiones líricas, a recuerdos copados por el abuso y el autoritarismo,
que dejaron secuelas dolorosas, heridas sin cicatrizar, cuando desaparecieron
al filo del crimen institucional panameños valiosos; donde se impuso
el viento frío del acusatorio velado, mientras los personeros uniformados
completaron negociados de cuantías faraónicas en impunidad
y con complacencia de los amanuenses que los asistían en tales despropósitos.
En eso, no estuvo el doctor Arias Calderón, y sí el flamante
acusador perredista, quien debería explicar los orígenes y
montos de su fortuna personal; su papel y manejo directivo en la fracasada
candidatura de Carlos Duque Jaén; también aclarar los entendimientos
cercanos al sátrapa Noriega, del cual reniega en el primer momento
de su encarcelamiento, mostrando la veleidad aprovechadora de su carácter
díscolo.
La invasión asienta en la culpa del regimen opresor, al cual sirvió
con celo y eficiciencia Balladares, que dejó secuelas graves de criminalidad
de estado como cuenta el libro "Nunca Más", el cual la
mala memoria hoy olvida, pretendiendo así revivir la historia conocida.


|



|
| AYER GRAFICO |
| Instalaciones del diario "El Mundo" que apoyó al candidato
David Samudio A. |



|