Martes 22 de dic. de 1998

 









 

 


FAMILIA
Drogas de dependencia


Robert L. DuPont Jr. M.D.

El término narcótico en su aceptación médica se refiere al opio, sus derivados o substitutos sintéticos.

Los narcóticos son indispensables para la práctica de la medicina: son los agentes más eficaces para aliviar el dolor intenso. También son usados como supresores de la tos, y como remedio tradicional para la diarrea.

Bajo vigilancia médica los narcóticos se suministran por vía bucal o intramuscular. Sin embargo, como drogas de abuso, también son aspiradas por la nariz, fumadas o autoadministradas por vías más directas, subcutaneas o endovenosas.

El aliviodel sufrimiento, sea de origen físico o psicológico puede convertirse en un corto lapso en euforia. Pero los primeros efectos son a veces desagradables, por lo que muchos concluyen que aquellos que persisten en el uso ilícito de narcóticos deben de tener trastornos de personalidad en estado latente. Los narcóticos tienen el efecto de producir fijación pupilar, reducción visual, así como baja actividad física, aletargamiento, apatía y constipación. En grandes dosis inducen al sueño pero con un creciente riesgo de náusea, vómito y depresión respiratoria que son los mayores efectos tóxicos de los opiados. Excepto en casos de intoxicación aguda, no hay pérdida de coordinación motora ni se balbucea, como sucede con los depresores.

Suponiendo que la reacción pueda ser placentera, se puede considerar que su intensidad aumenta en proporción a la dosis administrada. No obstante, con el reiterado uso de la droga, se obtiene una mayor tolerancia, por lo cual el adicto debe de administrarse dosis mayores progresivamente para lograr el efecto deseado, reforzando así el comportamiento compulsivo conocido como drogadicción.

La dependencia fisica se refiere a un cambio en las funciones normales del organismo que requiere de la continua presencia de la droga para prevenir el síndrom de prevención o abstinencia que caracteriza todo tipo de droga activa. La privación de los estupefacientes aumenta la excitación de las funciones corporales que se vieran reducidas durante el uso habitual de la droga.

Con la privación del narcótico, los primeros síntomas de abstinencia se presentan poco antes de la próxima dosis fijada. Las quejas, súplicas y demandas se intensifican hasta alcanzar su máxima expresión entre las 36 y 72 horas después de la última dosis, y a partir de ese momento van disminuyendo. Los síntomas, tales como los ojos llorosos, flujo nasal, bostezos y sudor aparecen entre las 8 y 12 horas después de la última dosis. Es entonces cuando el drogadicto puede caer en un sueño inquieto. A medida que progresa el síndrome de abstinencia, aparecen señales de inquietud, irritabilidad, pérdida de apetito, insomnio, piel de gallina, temblores, y por último, bostezos y fuertes estornudos. Estos síntomas alcanzan su máxima expresión entre las 48 y 72 horas. El paciente se siente débil y deprimido, con náuseas y vómitos. Los calambres estomacales y la diarrea son comunes. Se eleva la presión arterial y deprimido, con náuseas y vómitos. Los calambres estomacales y la diarrea son comunes. Se eleva la presión arterial y el ritmo cardíaco.

 

 

 

 


 

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