Vendo cangrejos y mangotes porque mis hijos me dejaron sola y no se acuerdan de mí" fueron las palabras entrecortadas de Nieves Castrejo, de Las Sabanetas, de Las Huacas de Río de Jesús, quien lleva más de cinco años en esta actividad en el mercado público de la ciudad de Santiago.
Esta pobre madre rompió en llanto cuando se le preguntó por sus hijos, diciendo que lleva más de 10 años que no los ve y que desde entonces ella y su esposo han pasado muchas calamidades y que para ganarse el sustento diario, ha tenido que dedicarse a la venta de cangrejos.
La señora Castrejo dijo que su esposo, con más de 80 años, no puede trabajar y ella como no sabe leer ni escribir, lo único que hace es buscar durante varios días estos mariscos en los manglares de la costa del golfo de Montijo, los cuales vende a cuatro dólares la docena, pero muchas veces no hay ventas y sólo recoge para pagar el pasaje.
Dijo que son seis sus hijos los que se fueron supuestamente a trabajar a la ciudad capital y hasta el sol de hoy no sabe de sus paraderos, comentó que muchas veces se enferma y quisiera tener a su lado a cualquiera de ellos, pero ellos ya no la visitan.
Visiblemente entristecida, Nieves indicó que casi todos los días sale de montería a los manglares distantes para sacar cangrejos, mangotes y conchas para poder llevarlos para la venta al mercado y con eso sobrevive comprando lo esencial para la comida.
Esta angustiada madre manifestó que le pide a Aurelio, Yadira, Ignacia, Mariela, Petra y Eusebia Castrejo, sus hijos, que se acuerden de ella y que todos los días le pide a Dios que los tenga con salud.
Agregó que se siente abandonada y muy cansada por la única forma que ha encontrado para sobrevivir estos años, puesto que no tiene el apoyo de sus familiares, pero confía en que sus hijos regresaran a la Sabaneta de Río de Jesús, donde actualmente vive en una choza que está en pésimas condiciones.
Según el abogado Oberto Ríos, en el Código de la Familia se encuentran normas expresas, relacionadas con la obligación de dar alimentos, atención y cuidado para estas personas mayores adultas (ancianos), estando incluidos en esta obligación los hijos y parientes cercanos.