Miércoles 16 de dic. de 1998

 








 

 


EDITORIAL
El cierre del Instituto Nacional

No estamos de acuerdo con el cierre definitivo del Instituto Nacional ordenado por el Ministro de Educación, Dr. Pablo Thalassinos, porque afecta más de un centenar de graduandos, muchos de los cuales no tienen la culpa de la acción exaltada de algunos estudiantes y padres de familia.

Tampoco aplaudimos la agresión de que fue objeto el Rector Jaime Ruiz por un estudiante del plantel, aunque ahora se quiera dorar la píldora de que fueronn empujones cuando fue evidente cuál era el objetivo.

En el pasado, los profesores y un Rector merecían respeto por parte del personal educando. Justificar la agresión arguyendo que el Rector Ruiz pidió la intervención de la Fuerza Pública no tiene fundamento. Creemos que los estudiantes tienen todo el derecho a protestar y censuramos a los antimotines por haber invadido el Nido de Aguilas, pero no podemos aprobar que a la máxima dirigencia del Instituto Nacional se le intente agredir y, lo peor, que haya padres de familia que hagan causa común con los estudiantes por esta reprobable actitud.

Antaño, en tiempos de Rafael Moscote, Carlos M. Gallegos, Ismael García, por mencionar Rectores excelentes que respetaban y se hacían respetar por los estudiantes, no se daban incidentes de esta naturaleza. Y es que además de ser unos profesionales de la docencia, vestían acorde a su investidura. Algo contrario a lo que ocurre hoy en que los educadores se identifican con los estudiantes y van al plantel con "jeans" y su léxico no difiere del personal al que ellos le dictan clases. Esto para que los cataloguen de profesores modernos que han superado la etapa de ser obsoletos.

Exhortamos al Ministerio de Educación a reflexionar para que los graduandos no pierdan el año lectivo, ya que proceden de muchos hogares humildes y los padres de familia, con muchos sacrificios, esperan que cristalice el anhelo de ver graduarse a sus hijos. Pero ese entendimiento tiene que darse de parte y parte, ya que censuramos la represión estudiantil. Creemos que en la sociedad panameña no hay ningún abismo para evitar que se pierda el año escolar. Creemos que es un asunto delicado que no se puede trar con arrogancia, ni falso orgullo, y mucho menos con alardes y bravuconadas. En un medio como Panamá, donde la instrucción pública no es barata, vale la pena que se rectifique. Pensemos en la inversión de los padres de familia y los costos de educación, uniformes, libros y transporte.

Llamamos la atención a todos los sectores involucrados con el problema del Instituto Nacional de que seamos prudentes y que se resuelva en la mesa de negociaciones. El diálogo debe ser el camino justo para que casi cuatrocientos estudiantes no pierdan el año escolar que ha sido muy duro y cuesta dinero.

 

 

 



 

AYER GRAFICO
El presidente de Chile, general Augusto Pinochet, es recibido en Panamá por el Licdo. Fernando Manfredo


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, la Navidad no significa nada para mi


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