Panamá debe reiniciar el viernes las negociaciones para la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Los contactos se reanudan luego de permanecer suspendidos hace 11 meses. Cuando todos descartaban la culminación del tema, se anuncia una X Ronda de Negociaciones que debe celebrarse en Washington.
Ya hay un avance de 97% en los 21 capítulos del TLC. Faltan definir aspectos sobre el tema sanitario, las compras de la Autoridad del Canal de Panamá y lo relativo a productos sensitivos como pollo, cerdo, papa, cebolla, aceite, café y arroz, así como el asegurar una cuota de exportación de 70 mil toneladas para el azúcar panameña.
El polémico tema de las regulaciones sanitarias podría ser resuelto mediante un sistema de reconocimiento recíproco.
Hay una carrera contra el tiempo, porque el TLC debe lograr la aprobación del Congreso estadounidense antes de que la Autoridad del Fomento del Comercio expire a finales del 2007.
Estados Unidos es el principal mercado de las exportaciones panameñas. Las ventas a los norteamericanos alcanzan 300 millones de dólares al año, el 42% de las cuales corresponden a productos agrícolas, de los cuales el 90% ingresa al mercado gringo con cero arancel debido a la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, que expirará en el 2008.
La idea del libre comercio es que los consumidores reciban productos a bajos precios y que se abra el abanico de oportunidades para que las exportaciones de los países tengan acceso a un mayor mercado. Sin embargo, existe el peligro del cierre de industrias locales y que los comerciantes se queden con la ganancia que representa comprar productos más bajos y no los trasladen a los consumidores. Existe una realidad, Panamá no puede permanecer aislado en materia comercial. La apertura de las barreras arancelarias es lo que se impone y frente a ello debemos prepararnos para competir.