La colombiana Gina Calero denunció que la fiscal Primera Superior, Maritza Royo, le impidió viajar a su país a fin de estar presente en el funeral de su hijo de 18 años.
Calero y su esposo Daniel Rovira permanecieron presos varios meses, al sospecharse su presunta participación en el plagio de la infante Mónica Serrano, pero se encuentran libres por una medida cautelar emitida en un fallo de la Corte Suprema de Justicia.
"A mí me involucró por ser colombiana", expresó Calero en relación a la principal sospechosa Julissa Ortega, detenida en la cárcel de mujeres.
"Ojalá Dios tenga misericordia de la fiscal y esa hija que tiene viva; así como la madre de Mónica está sufriendo por la desaparición de su hija, yo sufro por la de mi hijo", dijo llorando la colombiana. "Yo siento un dolor muy grande...", dijo.