miércoles 8 de diciembre de 2004

 

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Madres, su mayor aliento

Yodalis Betancourt, Sugeirs Mitre y Ariosto Velásquez | Para Nuestra Tierra

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Pese a que fueron sus propios padres los que le inculcaron la afición a la música típica, a su madre no le gustaba al principio la "cuestión del acordeón", por considerar que se trata de un ambiente muy fuerte y él solo tenía 8 años cuando iba a los festivales de El Tigre "Victorio Vergara".

Todas ellas son madres de jóvenes que han descollado como artistas de la música típica y que forman parte del auténtico sentir de los panameños.

Pero curiosamente existe una contante en todas ellas, han sido el mayor sustento en las altas y bajas y la luz en camino al, éxito que han alcanzado sus retoños.

MI CRITICA PRIVADA
Nisla de Chávez, educadora y folclorista es la madre de Jonathan Chávez, sin lugar a dudas su empeño y dedicación dieron buenos fruto, pues hasta el momento el menor de sus hijos ha demostrado que tiene madera, por lo que no vacila en decir que el gusto por la música típica le llegó desde que estaba en el vientre de su madre.

"Mi madre influyó mucho en mí desde que yo estaba en su vientre. He visto fotos de los últimos días de su embarazo donde participaba cantando en una de las ferias de La Chorrera", recuerda Jonathan.

Pese a que fueron sus propios padres los que le inculcaron la afición a la música típica, a su madre no le gustaba al principio la "cuestión del acordeón", por considerar que se trata de un ambiente muy fuerte y él solo tenía 8 años cuando iba a los festivales de El Tigre "Victorio Vergara".

Sin embargo, esa negativa por parte de su madre, no fue cortapisa para Jonathan, quien señala que como dice el dicho: "sino puedes con tu enemigo únetele", "mi papa siempre me llevaba a los festivales y yo jalaba por el acordeón y entonces ella no tuvo más remedio que apoyarme también".

"Estoy orgulloso de ella porque ha sido mi crítica privada y como mi arreglista detrás de la tarima, porque cuando me presento en televisión se queda en la casa y cuando regreso me hace las correcciones y me hace recomendaciones en piezas como "La Hierba Buena" y "Regálame Tú Querer" y "Patría Querida" empatada con "Viva Panamá", que han gustado mucho, comenta la fuente.

Según Nisla de Chávez, para toda madre es un orgullo tener un hijo con cualquier talento, sobre todo en el folclor, que es el área en que yo siempre me he movido, pero también he tenido mucho temor en pensar que por moverse en ese ambiente de adulto se fuera por ese lado "y fui casi el obstáculo en su inicio".

"Me ponía muy brava, porque apenas tenía 8 años y cuando Victorio tocaba en "La Unión" mandaban un taxi a la casa a buscar a Jonathan y me tocó decirle cosas muy duras como: "cuando tu no seas nadie y el licor te haya dañado, yo soy la que voy a estar aquí esperándote y me llegué a sentir culpable de lo que estaba pasando", dijo su madre.

Agrega, que a Jonathan no le gustaba los estudios y su lucha en ese sentido fue muy grande, pero afortunadamente considera que a sus 18 años, ha dado un vuelco muy grande, al extremo que pese a haber dicho que solo terminaría el bachiller y ahora quiere sacar su título de licenciado en Administración de Publicidad y Mercadeo en la Universidad del Istmo.

UNA MISION MUY IMPORTANTE
Nacida en un pequeño pueblo del distrito de Pesé provincia de Herrera, la señora Dolores Salamín de Sandoval, madre de los patrones de la música típica panameña Samy y Sandra es la muestra de la lucha y el amor incondicional por sus hijos a quienes ve como el más grande regalo que Dios le dio.

Con una gran dulzura en el rostro, la señora "Lole", como es conocida en el pintoresco pueblo de Monagrillo recordó con gran alegría el momento en que nació su primer hijo Samy a la edad de 22 años cuando se convirtió en madre por primera vez; "fue el episodio más felíz de mi vida" dijo con gran emoción; lo bueno es que dos años más tarde esta dulce historia se repitió con el alumbramiento de Sandra.

"Ser madre es una misión muy importante" comentó "mama Lole" recordando con gran amor los años de la infancia de sus hijos y como buscando en su memoria dijo que Sandra siempre fue juguetona, inquieta y traviesa y en el polo opuesto la tranquilidad de Samy, lo que los ayudaba mucho a lograr un equilibrio como hermanos.

La señora "Lole" dijo que desde que se convirtió en madre siempre luchó por darle a sus hijos lo mejor porque su sueño era que ambos estudiaran y tuvieran una profesión por lo que pasó muchos años de su vida trabajando como costurera para obtener algo de dinero con el que apoya a su esposo en los gastos de los niños y la casa.

Manifestó que debido a esto, cuando sus hijos le hablaron de dedicarse a la música ella se inquietó mucho porque como toda madre temía que ellos se descuidaran en la escuela y terminaran dejándola y con una sonrisa en el rostro indicó; "esta polémica dividió momentáneamente la familia porque su padre no quería que ellos dejaran la música y yo no aceptaba que pusieran en riesgo la escuela".

Siempre quise lo mejor para mis hijos, conversaba mucho con ellos y ante esta preocupación yo confié en las palabras de Samy cuando me dijo "tranquila mamá que nosotros los vamos complacer a los dos" y desde entonces les dejé ir detrás de sus sueños y me alegro porque finalmente terminaron sus estudios y han triunfado en la música.

Sola con los tres "Soy una madre orgullosa de mis hijos" dijo con gran emoción "mamá.

OH MADRE, BENDITO SER
No hallaba la pluma mía
el vocabulario tersoa la autora de mis días.
Como pichón de tu cría
me supiste proteger
y así me viste crecer
entre sonrisas y llantos
por eso te quiero tanto
oh, madre bendito ser.

La madre tiene un valor
incomparable en el mundo
y es su cariño fecundo

un semillero de amor.
Tú que sufriste dolor

para dejarme nacer
y entre el constante quehacer
me diste tu amor sincero,
es por eso que te quiero
oh, madre bendito ser.

Tú que me diste a tomar
de tu pecho, los nutrientes
y siempre afanosamente
buscaste mi bienestar.
Tú que me solías cantar
al dormirme con placer,
y me sabías ofrecer
la ternura y el calor
es infinito tu amor
oh, madre bendito ser.

En tu vientre nueve meses
tú me cargaste y también
para educarme muy bien

me reprendías muchas veces.
Muchas cosas te mereces
por saberme comprender,
hoy me quieres como ayer
y lo harás por donde andes
porque tu amor es muy grande
oh, madre bendito ser.

Sé que el amor maternal
no tiene precio en la vida,
una madre nunca olvida
y siempre nos quiere igual.
Con su hijo siempre es leal
en todo su proceder,
sé que ninguna mujer
me querrá como me quieres

porque tú muy buena eres
oh, madre bendito ser.

Autor: Zacarías Marín

 

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