Ambientalistas ecuatorinanos luchan por crear una fundación internacional a fin de salvar este universal, ante la creciente demanda turística e incluso la construcción de mansiones por parte de potentados del continente lo que amenaza de convertir a la isla en un centro recreativo caribeño para los países Suramericanos.
Anualmente cien mil turistas visitan las isla aportando 130 millones de dólares a Ecuador por visitar el archipiélago y la cifra crece sin parar.