En toda sociedad de consumo, la publicidad pretende, además de dar a conocer un producto o servicio, promover su venta, resultando así inevitable que esta publicidad que ha de ser información, vaya unida a una intención de persuación, lo que conlleva a la necesidad de establecer los límites que determinen cuando ésta persuación se convierte en ilícita o engañosa.
Los consumidores tienen una contradictoria relación con la publicidad aunque la mayoría admite que influye en sus decisiones de compra, un alto porcentaje le cree poco porque alguna vez han sido engañados.
Por esto hay que tener sumo cuidado advierte Gustavo Paredes, comisionado de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), porque induce al consumo irracional.
Si damos un breve repaso a los anuncios que continuamente percibimos, nos daremos cuenta de cómo aprovecha la publicidad nuestras debilidades, agregó.
VENTAS ESPECIALES
En cualquier tipo de venta especial, ya sea rebaja, baratillo, liquidación, descuento o de otra manera, debe mostrarse en lugar visible, el precio más abajo en que dicho artículo haya sido vendido en los últimos tres meses, y el nuevo precio especial de venta.
Es necesario explicar claramente si la venta especial de los servicios es total o parcial.
Uno de los aspectos importantes de la actual sociedad de consumo es la cantidad de bienes y servicios ofertados.
Las compañías deben tener claro que la competitividad consiste en dar mejores y diversos servicios, de la mejor calidad al menor costo posible, no en escatimar o disminuir la información y falsearla al momento de vender.
CUANDO UN ANUNCIO ES ENGAÑOSO
Se coloca un producto de tal forma que aquel de peor apariencia queda parcialmente oculto.
Denuncie el engaño publicitario ante los puestos de la CLICAC.
Si usted advierte alguna irregularidad reclame en el local comercial, de lo contrario dirigirse a los inspectores.
Dé el nombre de la compañía que le vendió el producto o servicio.
Presente el comprobante de pago, el cheque cancelado, tiquete de caja, factura o algún otro documento que pueda servir de evidencia.
Otra evidencia puede ser, también recortes de anuncios impresos, hojas volantes, en donde se anuncien baratillos, ofertas y rebajas de temporada.