Mañana miércoles, 8 de diciembre, será distinto para algunas madres, quienes separadas por las altas murallas del Centro Femenino de Rehabilitación no estarán con sus hijos.
Ellas son las privadas de libertad como Larissa, una mujer de 37 años, quien fue detenida cuando su hija tenía cinco meses de edad. Ahora la pequeña es una niña de ocho años.
Siete son los años que no ha celebrado con su familia el Día de la Madre por estar condenada por instigación de homicidio, confesó.
Ello le es difícil, pero a pesar de todo mantiene una buena relación con su hija, quien le lleva al centro penitenciario tarjetas que confecciona en la escuela y regalos.
El año pasado su hija le cantó una serenata vía telefónica en conmemoración de este día y ya recibió algunos presentes de antemano, agregó sonriente.
Mañana miércoles lo primero que hará será llamar a su madre y a su hija, dijo Larissa, además de departir con algunas compañeras.
MADRES EXTRANJERAS
A pesar que el Día de la Madre se celebra el 8 de mayo en el extranjero, las detenidas foráneas sienten el mismo dolor por no tener a sus hijos consigo y más aún no poderlos ver en los días de visita.
Briceida, una colombiana de 33 años, detenida hace cuatro años en el aeropuerto de Tocumen por tráfico de droga, se deprime en ocasiones por no estar con sus hijos.
Explicó que mañana miércoles junto con otras paisanas encenderá velas a la Virgen María, pues en su país se conmemora el Día de las Velas.
Con fe espera un año más para reencontrarse con sus hijos, quienes la ansían y le han perdonado su falta.
La rubia colombiana culminó la entrevista con las lágrimas de nostalgia por su familia y convencida de haber encontrado a Dios.