Kathia Guerra y sus parientes -hasta el sol de hoy- no tienen respuestas a sus reclamos de justicia a raíz de la muerte del niño Giovany Murillo.
El 7 de marzo del 2003 -hace un año y meses-, esta madre vio el rostro de la menor de 17 años que el 21 de enero de ese mismo año la atropelló junto a su hijo en la vía Ricardo J. Alfaro, a la altura de Santa María.
"¿Para qué rayos se gastó tiempo y dinero del Estado al realizar la reconstrucción del caso, si en dos ocasiones se ha intentado efectuar la audiencia en el Juzgado Primero de Adolescencia, y el mismo ha sido suspendido en forma inexplicable?", se cuestionan los afectados.
Una funcionario del despacho en referencia, en forma poco displicente, dijo a los medios de comunicación social que no comentaría nada respecto a la suspensión del juicio.
DIA DEL SUCESO
En la reconstrucción del suceso, la testigo Marisol Muñoz relató a la Fiscalía y abogados que cuando Kathia y su hijo se disponían a cruzar la vía, un conductor de taxi paró su auto cediéndole el paso, pero ella no había llegado a la mitad de la calle cuando el carro BMW rebasó el taxi y golpeó a Kathia, quien quedó tambaleándose y soltó al niño.
"La conductora debió detenerse, pero lo que hizo fue acelerar más y levantó a la señora por los aires, tirándola como a unos 40 metros; el niño quedó atrapado en las llantas del auto, pero luego como que se desprendió de los neumáticos. La chica en ningún momento se detuvo", afirmó Marisol.
VOZ DE DOLOR
Vecinos de los multifamiliares de Santa María y familiares de las víctimas, realizaron días después, protestas exigiendo justicia.
Kathia se encuentra hoy día incapacitada; ha sido operada de uno de sus brazos y una pierna.
DEFENSA
Carlos Carrillo, abogado defensor de la joven conductora, señaló en aquella ocasión la verificación de un proceso en derecho por parte de las autoridades.
A criterio del abogado defensor, la diligencia reveló una serie de contradicciones entre lo que dicen los testigos, el parte policivo y la versión de su cliente, en torno al lugar en que aconteció la llamada "tragedia de Santa María".
Han transcurrido varios meses y la situación, en vez de corregirse en una audiencia en donde todas las partes participen, sigue en un limbo jurídico, por una serie de dilataciones que en nada benefician a los familiares de Giovany Murillo.