Oiga doña... "Córrase para atrás. Allá hay puesto. El bus está vacío y tengo apuro". Así se expresan los secretarios de los conductores, conocidos como "pabos", los cuales con sus amenazas y maltrato a los usuarios de los "Diablos Rojos", acosan siempre a los pasajeros. La insolencia no vista lo presencié hace poco con ese caso de un malcriado chiquillo contra una señora de la tercera edad. ¿Y nos vienen los buseros a decir que ellos prestan un buen servicio?
Todos los días, miles de ciudadanos quedamos sometidos a los abusos de los gremios del transporte colectivo en la ciudad de Panamá. El pueblo panameño debe tener la paciencia de Job, puesto que aguanta tantas cosas que ya en otros países habría estallado una revuelta y se hubieran quemado varios buses en la calle.
No fue una sorpresa para este sufrido pueblo ver al presidente de Panamá reunido con los dirigentes de las piqueras en un lejano poblado de Azuero. Es más, de que el mandatario haya recalcado que "no dejará a los buseros fuera de la modernización del transporte", demuestra poca apreciación de la realidad de los sufrimientos del pueblo.
"Señor Martín Torrijos: ¿Acaso usted nunca ha subido a un bus Diablo Rojo para viajar a su casa, o trabajar?" Yo creo que no.
Ya varios medios de comunicación han sondeado el clamor popular por eliminar a los "Diablos Rojos", por un tren ligero o una flota de autobuses articulados que recorran la ciudad de Panamá.
La emisora WAO 97 ½ hizo una encuesta en donde un 95% de los encuestados pedían el tren ligero urbano (o tranvía). Igualmente, sondeos en los principales diarios exigen colocar el tren ligero, descartando incluso algo similar a los buses actuales, y ni siquiera prefieren el autobús articulado por malas experiencias anteriores.
Ahora que en estas semanas venideras se definirá qué sistema de transporte masivo se colocará en la Capital, vale la pena recordar a Martín Torrijos que usted se debe a los tres millones de panameños y no a 2,000 bellacos que malgastaron 30 millones de balboas prestados por el Banco Nacional para dizque modernizar el transporte.
¿Qué pasó con las prebendas dadas en el pasado con el subsidio del combustible y las piezas de los buses?
Recuerde Señor Presidente: Si el pueblo quiere el tren ligero, que eso sea. Haga la encuesta y verá que es cierto. Es más, aunque salga un poco más caro tener 27 trenes urbanos, a la larga estos durarán más de 20 años, frente a los autobuses articulados que al principio serán baratos, pero que no durarán siquiera 3 años de uso constante.
Un bus tendría gran cantidad de problemas: baches, consumo de combustible fósil y dilemas técnicos de reparaciones. El tranvía usa electricidad, tiene aire acondicionado y posee mejor presencia que un bus cualquiera.