La papaya contiene aproximadamente entre un 7 y 9 % en azúcares totales.
Se consume principalmente como fruta fresca, en postre o ensaladas. Existen variaciones de sabor cuando maduran en los meses de verano, ya que su contenido en azúcar es mayor. La semilla tiene un sabor picante. Los frutos maduros de la papaya también se emplean para hacer bebidas frescas o bebidas suaves carbonatadas, helados, mermeladas, bolas o cubos enlatados con jarabe, fruta cristalizada, encurtidos y pulpa seca en dulce.
OTROS USOS
En la actualidad el Látex de la papaya o sea el “sangrado”, se ha convertido en gran negocio en países como Sri Lanka, Tanzania, y Uganda se explota el fruto verde en grandes plantaciones. El Látex, convertido en polvo blanco, es enviado a laboratorios como Europa y América del Norte, donde es refinado, transformado, embotellado, patentado, rotulado y comercializado en remedios para el tratamiento de problemas gástricos, en polvos para ablandar carnes, en Lociones para la piel, en productos industriales para aclarar la cerveza, y en medicina para innumerables tratamientos que sirven para curar las heridas infectadas y suavizar cicatrices.
Sin embargo, en estos productos industriales y farmacéuticos, vendidos en todo el mundo, casi no se menciona a la fruta, fuente de tantos y tan sorprendentes efectos. Hoy por hoy nuestros pueblos ignoran que al alcance de sus manos, tienen la medicina natural más completa en una fruta tan exquisita y tan de todos los días como lo es la papaya.