El derrocado dictador panameño Manuel Antonio Noriega regresó a una prisión federal ayer, después de haber estado hospitalizado por tener presión sanguínea irregular, se informó en la oficina de su abogado.
Noriega, de 70 años, fue hospitalizado este fin de semana después de que su presión sanguínea osciló alta y después baja, dijo una mujer que respondió el teléfono del estudio del abogado Frank Rubino, pero que no quiso dar su nombre.
Funcionarios de la dirección federal de prisiones se abstuvieron de hacer declaraciones el lunes, aludiendo a cuestiones de privacidad.
Noriega fue derrocado en 1989 en una invasión de Estados Unidos a la nación centroamericana, y cumple una sentencia de 30 años en una prisión federal de Miami, convicto de haber permitido el paso de embarques de cocaína colombiana por Panamá durante la década de 1980.
Sería dejado en libertad en el 2007 si se le reduce la condena por buena conducta.
Según la cadena televisiva CNN, Noriega sufrió un derrame cerebral leve el sábado pasado en la prisión.
El abogado Rubino señaló que el ex jefe de las Fuerzas de Defensa había sido hospitalizado hacía tres días.