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Respeto

Por: Milcíades Ortíz | Catedrático

El profesor universitario quería saber por qué la juventud actual es tan desordenada. Le dije una sola palabra que lo dejó con la boca abierta:

"Respeto!". "La falta de respeto desde la familia, es la causa de la juventud que tenemos hoy en día", afirmé muy serio.

Le aclaré que ahora los niños no respetan a sus padres y ellos muchas veces tampoco se dan a respetar.

Algún técnico me dirá que en la actualidad la mayoría de los hogares panameños están incompletos. Alegarán que en los hospitales del país nacen más niños fuera del matrimonio.

De esta manera la madre, que por lo general se queda con los niños, no ejercerá suficiente autoridad en ellos.

Recuerdo el respeto que le tenía a mi padre. Una mirada suya bastaba para que dejara de parlotear, o mejorara mi conducta.

Nos decía que "cuando los adultos hablan, los niños se callan". Eso era suficiente para que escucháramos a los adultos de la familia, incluyendo a la abuela Teresa.

¡Ahora parece que los padres tienen miedo de ejercer su papel! Ciertos psicólogos le han metido a los padres modernos que "aconductar" al hijo le causará traumas.

He hablado con profesionales exitosos de mi generación. Todos sostienen que alguna vez sus padres les dieron "pescozones", jalones de moños, bofetones y hasta cuerizas.

"Eso me sirvió para ser una persona de bien", me dijo hace poco un distinguido profesional, quien tiene problemas con su hijo.

Yo le aconsejé que le diera un manotón cuando se lo mereciera y puso cara de espanto.

"Me echarán el Código de la Familia y me acusarán de maltrato infantil", alegó casi temblando.

Chupé mis labios para callarme. Pensé que allí estaba la causa del desenfreno que tiene un sector de la actual juventud.

Porque hay que decir que existen todavía jóvenes respetuosos, que hacen sus tareas, siguen los consejos de sus padres, etc.

Lamentablemente ellos están desapareciendo ante el poco me importa y groserías del resto de la juventud.

Mi padre me pegó con correa una sola vez y confieso que me lo merecía. Nunca pensé que estaba abusando de mí, ni que eso me daría traumas y sería un desajustado social.

Si un joven no respeta a sus padres, ¿cómo respetará a sus educador es?

Y más tarde tampoco respetará las leyes del país, ni le importará un bledo la justicia y ser un ciudadano honorable.

¡Vivan las "nalgadas"!



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