Quizás usted se ha encontrado con alguien que piensa que sabe de todo o que todo lo sabe. Son personas con falta de modestia. En vez de enseñar a los que ignoran algo, lo que pretenden al explicar una tema, es ser ellos el centro de la atención.
Si hacen algo extraordinario, si ayudan a un necesitado o si ganan algún premio ese tipo de personaje sale a cacarear su hazaña, tal como hace la gallina cuando pone un huevo.
¡Vanidad de vanidades!, decía el Predicador. Hay que ser humildes y no proyectar la impresión de creerse un Todopoderoso.
Las personas que piensan que todo lo conocen, que son lo máximo y que miran al resto de la humanidad con aires de superioridad, son despreciadas por la gente común.
Un hombre sabio que no hace alarde de sus conocimientos, siempre será respetado y admirado por el resto de las personas que no han contado con la dicha de cursar estudios superiores.
Siempre habrá hombres más y menos inteligentes que tu. Trata de respetar a tu prójimo por más humilde que sea.
De toda persona -por más inculta que sea- se puede aprender una lección en la vida.
La experiencia demuestra que no se puede menospreciar a nadie.
El que menos piensa te puede sorprender o quizás revelar algo que cualquier sabio de papel quisiera mantener por siempre oculto.
Una frase célebre de Isaac Newton, señala que "Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano.
Eso lo decía un deslumbrante científico experto en Astronomía y Matemáticas, que no se creía la divina pomada.
Por eso mueve a risa escuchar o ver a una persona haciendo alarde de una supuesta sabiduría, cuando muy bien se le puede aplicar la frase: "no sabes ni sebo".