Querido(a) Hermano(a):
En este hermoso tiempo de la "Espera gozosa del Mesías", la Fundación Pro-Fe continúa ofreciéndoles las reflexiones que nos propusiera S.S. Juan Pablo II para que Viva, Crítica en Líneamos a plenitud este Adviento.
PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
El Adviento... nos hace consciente de que la salvación nos ha sido dada mediante la gracia de la venida de nuestro Señor Jesucristo... Abramos de nuevo nuestros corazones para que en ellos pueda actuar la gracia del Adviento de este año, con toda su riqueza y profundidad.
El Adviento es período de espera: la espera cristiana es perseverancia en la fe y en la lucha, en virtud de la gracia de Cristo en nosotros.
El Adviento abre cada año como un nuevo capítulo en ese libro de la salvación que Dios escribe en la Iglesia... a través de la historia del hombre...
Es preciso ser humildes para aceptar las enseñanzas divinas, es preciso ser humildes para que la gracia divina pueda actuar en nosotros, transformar nuestra vida y producir los frutos del bien...
La elevación del alma se efectúa a través del conocimiento del Señor y de sus caminos: "Indícame tus caminos, Señor, enséñame tu sendas; encamíname fielmente, enséñame" (Sal. 24).
Es obvio que no se trata de un conocimiento abstracto, sino de ese conocimiento que incide sobre la vida...
"Enséñame tus sendas" quiere decir enséñame a vivir conforme a la voluntad de Dios...
En ese esfuerzo interno... resulta posible... descubrir nuevamente y convencerse de que "el Señor es bueno".
Estos son los auspicios "de adviento" y los interrogantes "de adviento". Todo ello lo presento ante vosotros, teniendo en el horizonte las fiestas de Navidad.