En diciembre de 1990, hubo un movimiento policial comandado por el coronel Eduardo Herrera. El gobierno del mandatario Guillermo Endara calificó la acción como una intentona golpista. El Coronel James Steele, jefe del Grupo de Apoyo Militar de los Estados Unidos, comandó las tropas norteamericanas que controló la situación. Tras esos hechos, se promulgó una ley para despedir a 270 funcionarios acusados de estar relacionados al movimiento.