Cientos de seguidores de la oposición pro siria siguen acampados en el centro de Beirut en el marco de las protestas que comenzaron el viernes para hacer caer el Gobierno de Fuad Siniora, al que acusan de pro occidental.
Los acampados formaban parte de los centenares de miles de personas que participaron en la multitudinaria manifestación del viernes, en la que grupos de ellos bloquearon durante varias horas los accesos al Palacio de Gobierno, en la plaza Riad al Solh.
Decenas de personas están llegando al centro de Beirut para acompañar a los que pasaron la noche en tiendas de campana, bailando alrededor de un fuego, jugando a los naipes y otros juegos de mesa.
Los organizadores de la protesta han instalado para ellos baños químicos y cisternas de agua, y les han enviado botellas de agua potable y comida.
"Sinora, vete", "Qué has hecho con el dinero que enviaron para ayudar a la gente que perdió sus casas", son algunos de los eslóganes que repitieron ayer.
El grupo chií Hizbulá, que lidera la oposición pro siria, acusa al Gobierno de Siniora de no haberlo apoyado durante la guerra no declarada de Israel contra el Líbano, entre julio y agosto, y de no haber dado el dinero prometido a las familias que perdieron sus casas.
El viernes, los manifestantes habían bloqueado los accesos a la sede del Gobierno con tiendas de campaña y se necesitó la mediación de varias figuras políticas árabes, incluidos el embajador de Arabia Saudi.
La oposición pro siria reivindicaba en un principio la formación de un Gobierno de unidad nacional, pero ahora exige, de modo rotundo, la caída del actual Ejecutivo, que califican de "gabinete Feltman, en alusión al embajador de EE.UU. en Beirut.