Mientras las autoridades comarcales responden a los medios de comunicación que ellos se encargan del problema de los traslados de cadáveres hacia el área comarcal Ngöbe Buglé, las personas siguen llegando, con bastante afluencia, a la Gobernación de Chiriquí para solicitar la donación de ataúdes para familiares y resolver la forma de llevar a éstos a su lugar de origen para enterrarlos.
Entre los trámites que tienen que hacer los dolientes, en su mayoría de raza indígena, y la espera de una solución, demoran muchos días, teniendo que ingeniárselas para dormir y comer en la ciudad de David, hasta que el gobierno chiricano les resuelva el inconveniente, aunque no tenga jurisdicción sobre el territorio donde los solicitantes viven.
Sólo la semana pasada, tres cadáveres de infantes, que iban hacia diferentes sectores de la comarca Ngöbe, tuvieron que ser llevados dentro de cajas hechas en el MOP, con el apoyo de otras instituciones, en un vehículo prestado por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario de David, que se consiguió a última hora.
Como de costumbre, se trató de hacer las coordinaciones con las autoridades de la comarca; sin embargo, no se obtuvo resultados positivos en cuanto a algún apoyo económico para sus ciudadanos, o por lo menos una forma de trasladar los cuerpos.
Fidel Cortez observó cómo murió su pequeño hijo, Miguel Cortez, de 1 mes con 20 días de nacido, durante la tarde del pasado 22 de noviembre en el hospital Materno Infantil, José Domingo de Obaldía, después un resfriado, y desde ese momento tuvo que esperar 8 días para conseguir que se le ayudara con la caja y el traslado hacia Llano Ñopo, donde reside.