Sigue llegando ayuda al norte de Penonomé, a El Valle de Antón, en Coclé; los poblados de El Nance, Peñas Blancas y El Cacao, de Capira, en el sector Oeste de la provincia de Panamá y en las costas Abajo y Arriba de Colón.
El último listado sobre los daños a causa de las inundaciones y deslizamientos de tierra, proporcionado por el Sistema Nacional de Protección Civil revela que unas 269 viviendas fueron totalmente destruidas en las tres provincias, dejando a más de 4 mil personas damnificadas.
Se han distribuido más 7 mil 500 bolsas de comida, sumado a los 41 mil galones de agua potable.
Personal médico y enfermeras de la Región de Salud de Coclé se han trasladado al área norte de Penonomé y al sector de Coclesito, en Colón, para atender en las mismas comunidades casos de diarrea, vómitos, fiebres y conjuntivitis que se han presentado debido a las inundaciones y falta de agua potable.
ARRIESGAN SUS VIDAS
Ante la labor que realizan los voluntarios en estas tragedias, queremos plasmar cómo ellos arriesgan sus vidas por salvar a sus semejantes, sin importarles la ayuda y limitantes a las que tienen que enfrentarse.
Evelio y Juan Flores son dos hermanos que pertenecen a los voluntarios del SINAPROC de Coclé, ellos residen en Boca de Tulú en el norte de Penonomé.
Según Juan, asegura que arriesga su vida porque esa es su misión y debe ayudar a los que más lo necesitan, sobre todo ahora en comunidades que por las fuertes lluvias han sido muy afectadas.
Cuenta que para ellos y su padre la vida en estas áreas rurales no es nada fácil, por ello se han convertido en voluntarios dispuestos a ayudar y rescatar a los que estén en peligro, "lo hacemos porque nos gusta y porque es nuestra misión".
LIMITANTES
Cuenta Evelio que ellos tienen todo el interés de ayudar a las comunidades en el rescate y en el traslado de un lugar a otro, a través de los cayucos por diferentes ríos, entre ellos Toabré, sin embargo, no cuentan con el equipo adecuado y lo hacen con lo que tienen, unos tres flotadores, un palo y un pequeño motorcito que ya está a punto de dañarse.
Estos jóvenes aseguran que en estas áreas rurales la vida es muy dura, sobre todo cuando llega el invierno, como ha pasado este año, en donde el desbordamiento de ríos incomunica a muchas comunidades y sólo se llega por aire o a través de cayucos, pero con muchos peligros, a los que ellos se están exponiendo para llevar alimentos y ayuda a los que más lo necesitan.
Solicitan a las autoridades que los doten de equipos de primeros auxilios y de comunicaciones, porque no cuentan con teléfono ni radios, ellos están incomunicados, con toda la disposición de ayudar, pero con limitantes y es por ello que necesitan de más equipo.
A pesar de las limitantes, estos jóvenes sí han logrado llevar en sus cayucos ayuda a muchas personas que ya no contaban con agua, alimentos y ropa, sin embargo, hasta el combustible para el motor con el que mueven el cayuco es una limitante.
ORGULLOSO DE SU PROLE
Cristino Flores es el padre de estos dos valientes muchachos, es quien les ha inculcado el valor de ayudar a los demás; residen en la apartada comunidad de Boca de Tulú, a donde sólo se llega por medio de cayucos, porque los ríos están muy crecidos. Para este humilde campesino lo que ha ocurrido en su comunidad es un verdadero desastre, el puente se lo llevó el río y están incomunicados.
Con tristeza el señor Cristino explicaba cómo el río se llevó casas de campesinos e inundó por completo la escuela, que deja a los niños a punto de perder el año escolar. "No hay manera que se llegue por tierra, hay que arriesgarse en cayucos o si llega ayuda en helicóptero sería mejor", dijo Flores.