Aunque con sacrificios y esfuerzos, como cualquiera otra profesión, la labor educativa es una de las más gratificantes, pues permite observar los frutos de esa dedicación.
Cada 1 de diciembre se conmemora en nuestro país este día, que distingue a quienes por su loable trabajo han capacitado a hombres y mujeres de nuestro país.
MERITOS
En Chiriquí el Ministerio de Educación tras una evaluación consideró distinguir a unos 300 maestros y profesores, que por años han ofrecido sus conocimientos en condiciones muchas veces inapropiadas para ejecutar tan importante labor.
Pero lo han hecho por el anhelo y la pasión de servicio, con el fiel compromiso de ver algún día cristalizado su sacrificio, con la esperanza de haber formado niños con valores y cultura.
Tener que caminar por horas, atravesar parajes peligrosos, y algunas otras desventuras son algunas de las vicisitudes que tienen que pasar estos profesionales.
SACRIFICIOS
Alicia de Suterland, directora Regional de Educación, destacó el trabajo de los docentes que laboran, sobre todo en las áreas de difícil acceso y en escuelas multigrados, quienes tienen que abandonar sus familias para irse a preparar a otros niños.
Indicó que esto hace mucho más complicada la labor, pero a través de los años, muchos de ellos han sabido llevarla sobre sus hombros y han salido adelante.
Manifestó que al igual que en el resto del país, la educación atraviesa por momentos difíciles, pero igualmente por momentos positivos que se perciben en cada uno de los profesionales, que cada día salen a las calles, con adecuada preparación.
En el acto de reconocimiento se incluyeron a educadores especiales, los cuales tienen una responsabilidad un poco más dedicada, toda vez que se tratan de niños como su palabra lo dice, "especiales", que requieren una mayor atención para ser instruidos.