Esa inconsciente restricción que muchas mujeres sufrieron durante su adolescencia y adultez, hace que el hecho de disfrutar del sexo, sea para muchas, motivo de "culpabilidad".
Y eso se manifiesta en que muchas mujeres son incapaces de alcanzar un orgasmo a causa del temor a experimentar dolor durante el coito, siguiendo antiguos preceptos que decían que la sexualidad era lacerante del cuerpo femenino.
Hoy en día, es sabido que con una estimulación correcta, el sexo no tiene porqué ser doloroso. Otra de las causas por la cual la mujer no disfruta plenamente de su sexualidad, es por el miedo al embarazo y al contagio de alguna enfermedad, hecho superado con un arma fundamental: información.
El acceso a los métodos contraceptivos y profilí¡cticos pertinentes, hace que la mujer esté menos preocupada por esos importantes aspectos y pueda concentrarse plenamente en gozar de su intimidad. Después de la menopausia, muchas mujeres viven su plenitud sexual, estando absolutamente despreocupadas de la posibilidad de quedar embarazadas y aprovechando toda la experiencia acumulada.