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Milciades Ortíz | Catedrático

La señora no sabía qué hacer. Los gritos de su vecina le taladraban el alma. No se atrevió a ir al departamento de al lado para evitar la paliza que le daban a su amiga. Pero no se quedó con los brazos cruzados...

Hablando en voz baja llamó a la policía y denunció lo que ahora llaman "violencia doméstica".

Y cosa curiosa se apareció la Policía. Arrestaron al esposo abusador, que le había dado sus buenos puñetazos a su mujer.

Pensó la vecina que su amiga se le agradecería con toda su alma, pues la había salvado del sufrimiento de los golpes. No fue así.

Se apareció furiosa la vecina y le gritó que "ella no tenía que meterse en su vida privada".

"Pero vecina su esposo la iba a matar", alegó la samaritana.

Le gritó insultos la aporreada vecina y se fue corriendo... a ponerle una fianza para que saliera su esposo de la cárcel.

El Juez no sancionó al abusador. Encogiendo los hombros dijo que "si la mujer golpeada lo perdonaba, él no tenía por qué condenarlo".

Por semanas la vecina golpeada no le habló a la que llamó a la Policía.

Esto sucedió hace más de cuarenta años en Panamá. Y demuestra que la violencia doméstica es antigua. Tal vez lo nuevo ahora es que se persiga por la ley y haya campañas para que las mujeres no lo permitan.

Aunque duela hay que decirlo. Algunas mujeres que dependen totalmente del marido (en lo económico, principalmente), a veces lo defienden a pesar de los golpes que le dio.

Otras podrán pensar que "si me quiere me aporrea", como dice un curioso refrán interiorano.

En esto de la violencia doméstica hay que tener en cuenta muchos elementos y realidades.

Y es falso que solamente ocurre entre la gente pobre, de clase baja.

Conozco casos de profesionales con altos estudios que le "entran a guante" a las esposas. O como ocurre más de lo que usted piensa, la mujer es la que le pega al varón.

¿Remedios? Dejar a la pareja violenta, llevarlo al psiquiatra, terapia de choque, etc. Todo eso puede ser efectivo.

Escuché a alguien abusado quejarse que "ninguna mujer goza cuando le pegan". Pero a veces no hacen algo para evitarlo.

En Río Abajo hace medio siglo algunas "madamas" curaban la violencia de sus varones con planchas calientes, potasa ardiendo o un machetazo.

No recomiendo esas curas, por supuesto...



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