El buen gobernante se une con el pueblo en un solo haz de voluntades persiguiendo con prioridad los fines que aliados a las necesidades comunitarias, conducirán la marcha de la nave estatal hacia los opulentos puertos de llegada. En el contexto de la visita consumada el mandatario Martín Torrijos Espino al Policentro de Juan Díaz, Heraclio Barleta B., realizó algunos pronunciamientos en el orden de la salud que son cimeros, en conjunto con su ministro de cartera, el doctor Camilo Alleyne. El valioso Decreto Ejecutivo le declara la guerra sin cuartel a ciertas dolencias que atacan sin piedad a la gente desprovista de recursos económicos. Abalanzados como dos cazadores, los altivos funcionarios endilgan sus dardos en contra de las aterradoras enfermedades que diezman a la población infantil comprendida en las edades de uno a cinco años. Causa dolor ver las madres con sus hijos del hombro pidiendo el dinero para pagar los honorarios médicos o bien, para comprar los medicamentos. Una fecha encomiable fue tomada, el Día Internacional del Niño, para hacer las declaraciones solemnes revestidas de franca humanidad. En esta ceremonia inolvidable de esencia histórica, se confirmó el arremetimiento primario en contra de la influenza o gripe, pandemia mortal que tiende a agravarse, requiriendo tratamientos costosos en los párvulos sin defensas corporales, emanada de la alimentación ayuna de nutrimentos específicos. La alusiva atención gratuita encierra a lo largo y ancho del territorio nacional, a unos 894 Centros de Salud en atención de los niños con las severas medidas profilácticas, evitando contagios ambulatorios. Cuarenta mil panameños serán vacunados contra la influenza, en inclusión de la terapia curativa de prevención. Son 350 mil infantes que saldrán beneficiados como saldo de la aplicación de esta medida. Las madres en estado de gestación también serán cubiertas por las prebendas de salubridad, gozando de atención gratuita. Acaricio la firme idea que el niño tendrá servicios médicos en su período prenatal, hasta cumplir los cinco años. Siga mirando para abajo, Señor Presidente, como lo viene haciendo, mirar sólo hacia arriba ha descalabrado a más de cuatro hombres públicos en Panamá en tropelías con los estorbos. Por ello no podrán aflorar a la palestra pública.