La amenaza de un senador de su partido de usar la fuerza para llevar al líder indígena Evo Morales al poder y las críticas de un diplomático venezolano a su principal rival, han comprometido la carrera del candidato izquierdista a la Presidencia de Bolivia.
A falta de 17 días para las elecciones generales en el país, en las que parte como favorito al triunfo, según los últimos sondeos, Morales parece haber encontrado a su mayor enemigo en sus propios correligionarios y partidarios.
El senador suplente del Movimiento Al Socialismo (MAS), Román Loayza, insinuó la supuesta existencia de un plan golpista para asegurar un futuro Gobierno de Morales.
Loayza afirmó que el MAS ha conversado con militares y policías "para entrar a Palacio" de Gobierno en caso de que el líder socialista no gane los próximos comicios.
El político izquierdista señaló que si el principal rival político de Morales, el conservador Jorge Quiroga, "es presidente, entonces las organizaciones Viva, Crítica en Líneas no van a permitir ni siquiera seis meses" de mandato, desatando movilizaciones "no pacíficas".
La semana pasada, Morales tuvo también que salir al paso de la polémica surgida por las sorprendentes declaraciones del jefe de la misión diplomática de Venezuela en La Paz, Azael Valero, que se pronunció a favor de su candidatura y vertió duras críticas contra Quiroga, de tendencia conservadora.