Marta González, residente de la Playita, indicó que Dios nunca se olvida de sus hijos, ya que la mayoría de las personas que viven en este sector son de escasos recursos económicos.
Mencionó que al conocer de la abundancia de camarones, caminó a recoger el custracio como si fuera almeja.
Mencionó que su familia disfrutará de un suculento plato, que es sumamente caro en el mercado.
Señaló que por su condición económica, le es imposible comprar el producto para consumirlo en el hogar. Por eso espera esta época cuando ocurren los milagros.