¡Estoy preñada!, esta una terrible noticia para la niña de mamá y papá que experimentó sexo a escondidas. Lleva una vida dentro de su vientre y desea acabar con ella antes del Día de las Madre. Grave error hará.
Muchas adolecentes se dejan llevar de sus amistades para caer en brazos de Satanás, quien las tienta a ofrecer su cuerpo a cambio de placer, pero cuando se dan cuenta lo delicado que es traer al mundo a un niño, entonces les atormenta la idea de ser mamás.
El hecho de que la palabra "aborto" no aparezca en la Biblia no significa que Dios guardara silencio sobre el verdadero valor de la vida. La pregunta básica que debe ser respondida es si Dios considera al nonato una persona. Si la respuesta es que no, al feto se le puede extirpar como a un apéndice o un tumor indeseable. Si la respuesta es que sí, entonces debemos de tratar al niño que no ha nacido todavía, con todo el amor y el cuidado que Dios exige de nosotros como cristianos, hacia cualquier persona.
Dios consideró a David una persona antes de que naciera, según relata el Salmo 139: 13-15: "Porque tú formaste mis entrañas, tú me tejiste en el seno de mi madre. Te alabaré por el maravilloso modo en que me hiciste.¡Qué admirables son tus obras! Del todo conoces tú mi alma. No se te ocultaban mis huesos cuando secretamente era formado y en el misterio era plasmado". La vida humana comienza con la concepción, pues el salmista David utiliza el pronombre personal yo (en varias formas) en los versos bíblicos citados.
Los padres no tienen excusa para considerar el aborto como una fácil y simple solución a sus problemas; aunque no quieran considerar al nonato como a su hijo y se engañen a sí mismos pensando que en un simple producto de la concepción, Dios saldrá en su defensa: "No cambies de lugar los linderos antiguos, ni invadas el terreno de los huérfanos, porque ellos tienen un poderoso libertador que saldrá contra ti en su defensa" (Prov. 23: 10).