El Gobierno de México descartó que un enfrentamiento entre legisladores oficialistas y de la izquierda que ocupan la tribuna del Congreso ponga en riesgo la investidura el próximo viernes del presidente electo, Felipe Calderón.
El portavoz de la Presidencia, Rubén Aguilar lamentó el episodio del martes en la Cámara de Diputados y consideró "que corresponde sólo a los legisladores crear las condiciones para que los debates tengan lugar y pueda ocurrir el acto republicano de la transmisión del poder, el 1 de diciembre" en ese lugar.
En la Cámara de Diputados, después de que se ocupara la mesa directiva, la situación apenas ha variado, salvo por la sorprendente imagen registrada ayer cuando los legisladores sacaron mantas y sacos de dormir para reposar después de una larga jornada de tensión.
El presidente de la Cámara Baja, Jorge Zermeño, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), de Calderón, reiteró que la sesión de investidura se celebrará en el Palacio de San Lázaro, la sede del legislativo, aunque admitió que "nadie está obligado a lo imposible".
Uno de los escenarios alternos podría ser el Auditorio Nacional, en el oeste de la Ciudad de México y muy cerca de la residencia presidencial de Los Pinos.