La OTAN cerró su cumbre con un consenso para lograr más fuerzas para Afganistán y reducir las restricciones que afectan a algunos contingentes nacionales en ese país, y con un importante gesto político hacia Serbia.
Los líderes de la OTAN llegaron a la cumbre divididos acerca de cómo proseguir la misión en Afganistán, ante las demandas de la Alianza de más fuerzas para el sur.
Sin embargo, Francia, España, Italia y Alemania, con militares en Kabul, el oeste y el norte, donde la violencia es menor, se negaron pese a las presiones a aportar más tropas salvo en "casos de emergencia".