El partido del presidente boliviano, Evo Morales, hizo caso omiso a un ultimátum de líderes regionales e insistió en redactar la nueva Constitución por mayoría, sin los dos tercios que exige la legislación vigente, lo que agravó una crisis enconada por la intransigencia de ambas partes.
La ratificación se aprobó por 146 votos a favor -137 del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) y nueve de aliados-, dos en contra y cuatro abstenciones, mientras que la oposición se retiró de la sesión en señal de protesta (en total son 255 asambleístas constitucionales).
El MAS, que obtuvo en las elecciones de julio pasado el 50.7% de los votos, puede ahora ignorar la opinión de la otra mitad de Bolivia, denunciaron los partidos de oposición.
Los dos tercios serán usados para refrendar el texto final de la Constitución, pero si no lo aprueban 170 asambleístas, Morales ha anunciado que convocará a un referendo popular.
Algunos artículos de la Constitución que se consideren polémicos, aún no especificados, podrían someterse a los dos tercios, aunque el jefe de los asambleístas de la alianza conservadora Poder Democrático y Social (Podemos), Rubén Dario Cuéllar, calificó esa concesión oficialista de "limosna del pastel".