El primer ministro británico, Tony Blair, señaló que la investigación policial sobre la muerte por envenenamiento radiactivo del ex espía ruso Alexander Litvinenko llegará hasta el final y que no se verá coartada por cuestiones diplomáticas o políticas.
"Vamos a averiguar qué pasó y quién es el responsable, porque se trata de un asunto muy serio", declaró el primer ministro británico en Copenhague, a donde acudió para reunirse con su homólogo danés, Anders Fogh Rasmussen.
Blair resaltó que hablará sobre el caso con el presidente ruso, Vladimir Putin, "en el momento apropiado", pero no durante la próxima cumbre de la OTAN, que comenzó el martes en Riga.
No obstante, añadió que su gobierno había dejado "claro" a las autoridades rusas que esperaba su "cooperación" en la investigación.
Litvinenko, conocido por sus críticas a Putin, falleció el pasado día 23 en un hospital de Londres.
Antes de morir, el ex espía escribió una carta en la que acusaba al presidente ruso de estar involucrado en su muerte.
En una rueda de prensa conjunta con Rasmussen, Blair señaló también que espera reducir el número de soldados británicos en Irak en 2007, después de que el gobierno iraquí haya asumido la próxima primavera el control de Basora, la última de las cuatro provincias bajo su supervisión en el sur de este país.
Blair habló de "reajuste" y no de "retirada" e incidió en que la condición expresa para reducir el número de soldados era que las autoridades iraquíes fueran capaces de ir asumiendo el control de la seguridad sobre los respectivos territorios.
Cerca de 7, 000 soldados británicos se encuentran en el sur del país árabe, la mayoría en Basora, y bajo su mando se incluyen medio millar de soldados daneses.
PELIGRO LATENTE
Los policías británicos que investigan la muerte de Alexander Litvinenko hallaron trazas radioactivas de polonio-210 en otros dos domicilios londinenses.