La segunda vuelta electoral en Ecuador que se celebra hoy pone en relieve la contienda entre las clásicas fuerzas políticas en América Latina: la izquierda populista y la derecha neoliberal.
El economista Rafael Correa buscará hoy dar la sorpresa, tratando de derrotar al empresario multimillonario Alvaro Noboa, de quien los sondeos dan por favorito en una apretada contienda.
Unos 9.1 millones de ecuatorianos deberán escoger entre las dos alternativas, para tratar de salir de una crisis económica y social que ha provocado la masiva emigración hacia el exterior.
De igual manera, el país andino sufre una crisis institucional desde 1997, en donde existe el récord de que ningún presidente ha logrado soportar la presión popular por más de dos años.
Abdalá Buracám fue el primer mandatario en salir por supuesta incapacidad y Lucio Gutiérrez fue el último en hacerlo, en lo que se estima es la década más difícil de la historia de Ecuador.
La victoria de Correa supondría un giro a la izquierda y a reformas radicales. Si gana Noboa, es inminente la ruptura diplomática con Cuba y Venezuela, además de que podría concretar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.
El ganador de los comicios de hoy en el país andino deberá enfrentar grandes retos y el pueblo ecuatoriano se mantendrá atento a los movimientos de sus nuevos gobernantes.
De lo contrario, no tardará en ser depuesto por los grupos de presión locales, donde movimientos indígenas y frentes populares.
Ojalá que la democracia del país hermano se fortalezca y que se respeten los resultados que se expresen en las urnas, de lo contrario el ejercicio democrático del sufragio no será de gran valía.