¿Sabes si realmente eres salvo? Si no lo sabes, es mejor que estés seguro de ello. Si murieras en este mismo instante, que pasaría con tu alma, ¿se salvaría? ¿Estas preparado(a) para conocer a Dios en persona, y pararte delante de El en paz? ¿Eres de los que creen que cierta religión salva? Quizás tu eres de los que dicen, yo creo en La Biblia.
Quizá eres de los que aseguran, "Yo creo en Dios, y también creo que Jesús es el hijo de Dios" ¿sabes que los demonios también creen y confiesan que Jesús es el Hijo del Dios Altísimo, y eso no los hace salvos? Tal vez eres de los que dicen con orgullo "Soy un hombre o mujer de buenos principios morales, y no tengo problemas con nadie, además trabajo ardientemente por obras para la humanidad".
¿Eres un hombre o mujer de Dios?, ¿Estás a cuentas con Dios? Estas son las cuestiones que realmente importan. Quizá eres de los que contestarían estas dos preguntas diciendo, "Yo soy un miembro de la iglesia, y asisto regularmente todos los domingos"; Esto bien puede ser verdad, pero no es suficiente para salvar una sola alma.
Si no haz nacido de nuevo, no eres de Dios, no importa que más hayas hecho. Si confiesas que Jesús es el Señor pero no naces de nuevo, pasas a ser de aquellos que dicen: "Señor, Señor".
Hermano, examínate en la luz de Jesucristo, y reconoce si verdaderamente estás en Cristo, y si El está en ti.
Arrepiéntete de tus pecados, pídele al Señor que te perdone, y acepta a Jesús a vivir en tu corazón y a tomar el control de tu vida hoy. Pídele a Dios que rompa el vaso y que lo vuelva a hacer. El es el alfarero y tu eres la arcilla. Ponte a cuentas con Dios hoy mismo, asegúrate de que tu salvación es verdadera, nace de nuevo espiritualmente y recuerda, mañana puede ser muy tarde. Jesús entonces te concederá la paz y el gozo de ser un hijo de Dios y co-herederos con Cristo del Reino.
¡A Jesús sea la Gloria!