A inicios de este año, el fuego consumió varias decenas de hectáreas de bosques, rastrojos y bosques secundarios en los meses de verano.
Los grupos ambientalistas se mantienen preocupados porque al parecer el verano quiere entrar en la región de Tierras Altas, más temprano que lo normal y temen que se vuelvan a registrar incendios forestales.
El problema es que unos 20 años tardarán las 150 hectáreas del Parque Nacional Volcán Barú que fueron consumidas por el incendio forestal que se registró en los meses de verano y a pesar de ser sofocado dos de sus focos, aún se quemó parte del cerro Aguacate.
Cuando los turistas viajen de diferentes países del mundo para escalar la cima del impotente Volcán Barú, sus ojos los obligarán a ver las laderas y llanos consumidos por el fuego, donde se encuentra un contraste como el día y la noche.
Tanto la Fundación para el Desarrollo Integral de Cerro Punta, como la Autoridad Nacional del Ambiente y el Cuerpo de Bomberos de Bugaba no descartaron en su momento que este siniestro fue provocado por una mano criminal.
Más de 70 personas entre ellos bomberos, SINAPROC, policías y ambientalistas trataban de erradicar el incendio que se expandía por debajo del bosque, aprovechando los desechos orgánicos. Los daños ambientales causados por los incendios son incalculable.