Espíritu Santo Sánchez, de 81 años y tiene 42 años de vivir en el sector de El Trapichito en el distrito de La Chorrera. Esta es la cuarta vez que se le inunda su casa.
Recuerda con claridad que la primera inundación de este tipo fue el 11 de enero de 1954, la otra el 6 de noviembre de 1966, la otra el 14 de enero, "hace 16 años y ahora esta".
En su caso particular no tuvo ninguna pérdida, porque su familia ya se había mudado a la casa de al lado, también de su propiedad, de donde el SINAPROC tuvo que sacarlos por seguridad, mientras ellos dormían como si estuvieran en Venecia.
En tanto, Julissa González, quien reside en el sector de Faldares, en Capira en medio del llanto contó cómo la furia de las aguas del río Cirí Grande destruyó toda su casa.
Edgar Martínez, el mayor de sus hijos, indicó que intentó salvar algo de la casa; sin embargo, optó por rescatar a sus cuatro hermanos, cuando el agua ya les daba a la altura de la cintura.
Con profundo pesar confesó que perdió todos sus libros de la escuela.
COLóN
Cristino Camarena, de 31 años, murió ahogado cuando intentó cruzar las aguas en el sector de Peñas Blancas en el corregimiento de Buena Vista.
Su cuerpo fue rescatado en horas del mediodía del miércoles en el sector de Agua Sucia.
En tanto que un grupo de marinos tuvo que lanzarse al mar en Calle Primera, cuando sus embarcaciones encallaron y chocaban hasta destruirse con el fuerte oleaje.
En un recorrido que se inició en la comunidad de Chagres, el puente situado sobre el río Indio colapsó, producto de las fuertes corrientes. Esta situación mantiene preocupados a los miles de habitantes de la Costa Abajo, que han quedado incomunicados.
El jueves se reportaron dos muertos más.
COCLé
Casas inundadas, deslizamientos de terrenos, rajaduras de carreteras de asfalto, comunidades incomunicadas fueron reportados en diversos distritos de esta provincia.
Yariela Bultrón junto a sus dos hijos y su esposo, indicó que caminó en medio del agua por más de 45 minutos, para llegar a un lugar en donde se encontraba una canoa que la llEva, Crítica en Línearía a Cerro Zuela de Penonomé.
Señaló que la llegada del invierno es un verdadero martirio para su familia, porque además de quedar incomunicados por el desbordamiento de los ríos, la única forma de salir al poblado en busca de alimentos es en pequeñas canoas, que resultaban hasta peligrosas.
Por otra parte, cuatro pescadores de las embarcaciones El Coloso y el Yankee estuvieron desaparecidos por tres días, ante la búsqueda de las autoridades fueron ubicados el jueves en Santa Clara.