Los encargados del Ministerio de Obras Públicas y de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre al fin despertaron del letargo en torno al caos que ha provocado en el distrito capital y San Miguelito la siembra de 180 semáforos en cada intersección.
La empresa española que vendió el proyecto al costo de 22 millones de dólares prometía una mejoría del 15% en la circulación vehicular, pero ha sido todo lo contrario. A toda hora hay un embotellamiento de automovilistas y el trayecto que antes demoraba 30 minutos, ahora se cubre en 60 minutos.
Las autoridades han pospuesto para el mes de enero la entrada en vigencia del programa de semáforos sincronizados, para evitar mayor trauma a los panameños durante el mes de diciembre, cuando tradicionalmente hay un movimiento comercial y aumenta la circulación de vehículos.
Se espera que en enero, cuando se reduce el número de vehículos debido a las vacaciones escolares se ponga en marcha el proyecto. Se aprovecharán los fines de semana para ponerlos en funcionamiento.
Sin embargo, se hace necesario revisar la instalación de algunos semáforos que ya en el primer ensayo demuestran que sólo sirven para complicar el tráfico, pro ejemplo los instalados a la altura de la Estrella Azul, en la vía Argentina, a la altura de Moya y algunos de las vías José Agustín Arango y España.
De igual modo se requiere una acción más eficiente de la Policía de Tránsito al momento de acudir a la preparación de los partes, cuando se produce un accidente vehicular. En la actualidad los involucrados en una colisión deben esperar horas para que llegue un agente, lo que se traduce en complicaciones para el resto de los conductores.
Así mismo se debe retomar el proyecto de los puentes Bailey, para colocarlos en las intersecciones y son una alternativa más efectiva que gastar en los llamados semáforos inteligentes.