La selección brasileña, cinco veces campeón mundial y líder en la clasificación de la FIFA, se impuso ayer por 0-2 a la desconocida selección de Omán, 79 en la clasificación mundial, en una deslucida presentación que supuso su último partido este año.
Un tempranero gol de Nilmar, que aplacó la sed de los brasileños, y una anotación en puerta propia del omaní Al Ghailani, fueron los goles del partido.
Pese a la victoria en un amistoso programado como homenaje al aniversario del sultán de Omán, Qaboos bin Said, que le rindió importantes ingresos en las arcas de la Confederación Brasileña de Fútbol, el equipo de Dunga estuvo lejos de lo que se espera de una selección señalada como una de las favoritas para el Mundial.